El Mundo de Sofía es el tipo de libro que jamás deberían obligarte a leer en COU (Para los más jóvenes, el Curso de Orientación Universitaria era lo que hacías después del Bachillerato y antes de sacarte el carnet de conducir e ir a la Universidad). Y es que uno no puede tragarse cinco clases consecutivas copiando a toda máquina apuntes sobre El Mito para luego, así, como para desconectar, calzarse semejante tochazo de reflexiones alegórico-metafórico-metafísicas.
El Mundo de Sofía es una novela didáctica que recorre la historia de la filosofía desde el nacimiento de la humanidad hasta el presente y más allá. Tiene un carácter didáctico indiscutible pero, aunque su planteamiento intenta interesar al lector, la obra no es para todos los públicos y tiene partes terriblemente densas. Estas partes, especialmente al principio, cuando todavía no tenemos suficiente gancho para seguir leyendo, invitan más a la lectura diagonal que a la reflexión y el aprendizaje de las bases del pensamiento humano.
El Mundo de Sofía es un juego de espejos, el más claro de los cuales nos lleva a recordar La Historia Interminable. Es una invitación sincera a la reacción personal contra el mundo conocido, en términos tan efectivos como El Club de la Lucha. Pero también es un intento, fructífero pasados los primeros capítulos, de divulgación filosófica tan acertado que nos obliga a pensar en Cosmos. Y con esto basta. No me atrevo a decir más ni escribir más porque correría el riesgo de mover los espejos y desvelar los significados ocultos de los reflejos anidados, así que, mi recomendación, lea usted El Mundo de Sofía si está definitivamente decidido a aprender filosofía. Lo hará y además pasará un buen rato.

Pues a mi me parecio un poco flojo… No se
Es como las adaptaciones de la musica clasica que hace Luis Cobos
Mi pequeña prima Ágata tenía un hermano que despreciaba el concierto de añonuevo en Viena porque daba una imagen de pachanga sobre la música clásica.
Yo creo que si abres una ventana a la calle para que la gente escuche música, algunos la ignorarán, otros sólo se pararán a escuchar unos segundos y luego la olvidarán y otros se interesarán lo suficiente para intentar encontrar la puerta.
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