12 Meses 12 Libros: Neuromante de William Gibson

La bacteria, navegando en el caldo de cultivo, deseó tener boca para poder sonreir. de satisfacción. Por fin había conseguido reproducirse. Ahora podía morir en paz.
FIN

El ciervo despertó. Estaba amaneciendo. El extraño sueño en el que él, el jefe de la manada, había creído ser un diminuto ser intentando reproducirse, le había dejado aún rastro en su despertar. Se levantó y comenzó, al paso primero, luego alternando con suaves trotes, a desperezarse. Vio a algunas de las hembras con las que se había apareado la jornada anterior adelantarle corriendo asustadas. No tuvo tiempo de girarse cuando oyó el disparo y sintió el proyectil penetrando su carne. Se desplomó inerte y exhaló.

FIN

El cazador se ufanaba mirando por el espejo retrovisor de su Land Rover la pieza cobrada en el monte esta mañana. Volvía a casa. Margaret le cocinaría las mejores tajadas esta noche. Era un viaje largo así que paró a comer algo. Lo regó con vino y aceptó la invitación al whisky que le hizo el propietario. En aquél momento nada parecía una mala idea. En aquél momento ignoraba que ocho kilómetros más al norte, dentro de quince minutos, una manada de hembras de ciervo se cruzaría de pronto en su camino y, falto de reflejos, chocaría con ellas y caería arrastrando al menos a dos, junto al ciervo que había matado esta mañana, junto a su Land Rover y a él mismo, hacia el fondo del acantilado donde su vida iba a acabar.

FIN

Tumbada desnuda, en la cama cuyas sábanas recordaría cambiar antes de que su marido volviera de la caza del ciervo, Margaret escuchó la voz de su amante, de Jonah, susurrar que la amaba. Respondió con un prolongado gemido y condujo las manos de él sobre sus pechos. Así es como tendría que ser, pensó, todos los días, con tal de que mi marido no existiera. Deseó en silencio que algo horrible, sí, algo rápido y horrible, le sucediera al Land Rover de su marido al volver a casa. Pero no. Nada iba a pasar y en diez minutos ella tendría que echar a Jonah de su casa, cambiar las sábanas y prepararse para cocinar la cena una vez más. – ¿Qué pasa? – preguntó Jonah jadeante al notar que el cuerpo de su amante había dejado de moverse bajo el suyo – ¿Dónde estás?
El sonido del teléfono de Jonah dejó la respuesta de Margaret en los labios. Jonah se levantó disgustado y contestó de mala gana. – Mierda. – miró a Margaret.- ¿Dónde? A ocho kilómetros del restaurante. Okey. Sí, sí. No. No. Nonononono… yo la llamaré. No. Prefiero avisarla yo. Gracias. Voy para allá.
Margaret no vio cómo el Sheriff Jonah se volvía hacia ella. Ni como colgó el teléfono. Sólo vio a su marido, sangrando, arrastrando una pierna rota, y entrando en el dormitorio empuñando su escopeta de caza.

Jonah miró a Margaret, sin entender su expresión aterrada – Maggie – comenzó a decirle – algo malo le ha sucedido a tu marido…

Pero Maggie ya no escuchaba a Jonah. Vio que su marido amartillaba la escopeta y disparaba, derribando a Jonah y luego se dirigía hacia ella, cojeando sobre la pierna rota y manchando de sangre el suelo de madera, cargando de nuevo el fusíl. Disparó. Y luego, cambiando de blanco, disparó otra vez.

F

i

Nnnnnnnnnnn

… Un accidente de tráfico.- continuó explicando Jonah – Algo con unos ciervos. Voy para allá. ¿Maggie? El sheriff Jonah, era incapaz de adivinar por qué Maggie estaba retorcida en la cama, en una pose irreal, de equilibrista, de muñeca rota, con la mirada perdida al fondo de la habitación. Por un instante pensó que estaba muerta. Sintió un escalofrío. No aguantaría vivir sin ella.

FIN

El chico se quitó las gafas y se despegó los sensores. – Mamaaaaaaaaa – gritó – este juguete de simulación de realidad virtual es una puta mierda. – Arrojó los cables y el pequeño ordenador contra la pared y salió enfadado – Ni siquiera es capaz de funcionar bien con siete niveles de suplantación de personalidad. Ha vuelto a cruzar las historias, me ha jodido la partida y ahora me duele la cabeza.

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5 comentarios

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5 Respuestas a 12 Meses 12 Libros: Neuromante de William Gibson

  1. LP

    Iba a escribir que tras un desarrollo espléndido, el final es demasiado mundano… Pero ahora comprendo que estaba equivocado. El niño del final es hijo de Maggie y, sin saberlo, acaba de matar a sus padres. ¿Me equivoco?

  2. lahermanadekat

    Yo creo que se nota un poco que es su primera novela, y hacia la mitad algunas cosas son un poco farragosas…¡pero es genial!
    Quiero unos implantes!!!!! (y no me refiero a esos, cochinos)

  3. Pingback: Objetivos 2011: Aquí Ripley, última superviviente del Nostromo. Fin de la Transmisión | Nuestras Almas

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