El 1 de Noviembre, de madrugada, cogí mis chanclas, mi toalla y mi cesta de picnic roja, y bajé junto a otros doscientos mil escritores de todo el mundo, para acampar en la playa del mar de nuestra imaginación.
Desde entonces han ido y venido innumerables tazas de café y zumos, treinta días de madrugones, los alucinantes comienzos, el temible momento durante La Semana Dos en el que tu libro ideal choca con la realidad y descubres que deberías darte por vencido, el esfuerzo por sacarlo adelante y finalmente, los increíbles últimos seis días cuando ves la luz al final de todos los túneles y te das cuenta, somnoliento y asombrado, de que vas a superar el reto.
Este noviembre, entre todos los campistas de la Playa de las Historias, hemos escrito tres mil millones de palabras. De cincuentaycuatro mil trescientas de ellas, soy orgulloso padre.
Atribuyen a William Gibson la comparación entre escribir una novela y hacer un violín. El hacedor de violines coge un trozo de madera y le va quitando todo lo que no sea un violín hasta tener completo el instrumento. El novelista, hace lo mismo, quitar de su manuscrito todo lo que no sea una novela… pero antes, por supuesto, ha de haber creado el manuscrito.
Y eso precisamente, crear ese primer manuscrito inicial, es lo que he hecho estos treinta días. En él hay muchas cosas que mejoraría. Las anoto en mi pequeña libreta para cuando llegue el momento de hacerlo. No será mañana, ni tampoco esta noche. Esta noche, los campistas estaremos descorchando el champán, bebiendo unos con otros a la salud de nuestras obras, nos abrazaremos despidiéndonos con cariño, apagaremos las hogueras, recogeremos los restos y, ya en la oscuridad, caminaremos lentamente lejos de la playa para cambiar el frescor de la orilla por el calor de nuestras añoradas camas.
Segunda Venida es, por todo esto, solo el borrador de un libro sobre esperanza y desesperación, sobre amistad y sobre cómo uno reacciona ante problemas y soluciones más allá de su control. Es un trozo del trozo de madera al que podría algún día empezar a quitar todo aquello que no es una novela. De momento, lo dejo aquí, almacenado, porque ese día puede que no llegue nunca, y nada existe realmente si no es fuera de nosotros mismos.
El año que viene, no olviden reservar un hueco en sus Noviembres. Nos vemos en la Playa. Merece la pena.



enhorabuena. nos vemos en navidad.
Eso espero. ¡Avisad con tiempo!
Descargado! Ya tengo libro para diciembre.
Esa libreta no tiene precio, guárdala como oro en paño.
El papel escaneado tiene un brillo muy especial.
Me lo reservo para navidades. Seguro que lo disfrutare.
Hay muchas formas de disfrutar.
Gracias!!
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